La joven madre está tendida en su cama. Acaba de dar a luz a unos gemelos. Está cansada pero feliz. La mujer que le ayuda grita de repente. “¿Qué pasa?” le pregunta preocupada la madre. Levanta la cabeza para mirar a sus bebés y se suelta llorar. Los bebés están unidos por el pecho y ella no puede separarlos.
Esto sucedió en Siam –nombre con el que se conocía antes a Tailandia- por el año de 1811. La madre nombró a sus bebés Chang y Eng, que crecieron y llegaron a ser los más famosos gemelos siameses.
Muchas personas venían de todo Siam para mirar curiosamente a los gemelos. Un día, cuando cumplieron 18 años, un estadounidense los vio. "Puedo ganar dinero con estos gemelos", pensó el hombre y les preguntó a Chang y a Eng:"¿qué dicen?, ¿se vienen conmigo a los Estados Unidos?” Sin más, se fueron con el hombre. Nunca regresaron a Siam, ni volvieron a ver a su familia.
Viajaron con el estadounidense durante diez largos años. Después viajaron ellos solos. Las personas pagaban para verlos y les preguntaban sobre cómo vivían, cómo comían, cómo dormían. Finalmente, cansados de viajar y de contestar preguntas impertinentes, los gemelos decidieron vivir con discreción en Carolina del Norte.
Al poco tiempo de trasladarse a su nueva morada, los gemelos encontraron a dos hermanas. Sus nombres eran Adelaide y Sarah. Los gemelos se enamoraron de las hermanas. Chang se casó Adelaide, y Eng se casó Sarah. Las uniones eran poco convencionales, pues las mujeres vivían en casas separadas y los gemelos vivían con Adelaide durante cuatro días y después iban a la casa de Sarah a pasar otros cuatro días. Eran matrimonios verdaderamente excepcionales, sin embargo fueron largos y muy felices. Chang y Adelaide tuvieron diez niños, y Eng y Sarah tuvieron once niños.
Los gemelos estaban contentos con Adelaide y Sarah, pero no siempre estaban felices el uno con el otro. A veces discutían y dejaban de hablarse. A cada médico que aparecía le preguntaban: “¿nos podría separar? Y cada médico consultado les contestaba: "no puedo separarlos: la operación es demasiado peligrosa". Así, los gemelos tuvieron que permanecer juntos.
Una noche, cuando los gemelos tenían 63 años, Eng se despertó de repente. Miró Chang que dormía a su lado sin moverse. Chang no respiraba. Eng gritó para pedir ayuda, y uno de sus hijos vino. "El tío Chang está muerto", le dijo el joven. "Entonces yo moriré pronto", le dijo Eng y comenzó a llorar. Dos horas después Eng murió. Durante 63 años los gemelos de Siam convivieron como uno solo. Al final, ellos también murieron como uno solo.
Texto adaptado con fines educativos de Sandra Heyer (1990), More true stories. Essex: Longman. 18-21.
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